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Apuntes hoy: geopolítica para América del sur

Dossier sobre la vigencia de Apuntes de historia militar. A partir de la consigna, el general retirado Fabián Brown propone una sinópsis del escenario de intereses de las grandes potencias hoy.

Por Fabián Brown (General retirado. Docente Universidad de Lanús)

El fin de la Guerra Fría, con la consecuente desarticulación del Pacto de Varsovia y de la Unión Soviética, dio paso a un proceso de fortalecimiento del capitalismo, para el cual el socialismo había dejado de ser una alternativa válida y el denominado “Estado de Bienestar” un modelo agotado por imbricadas razones, fundamentalmente, de origen tecnológico que, gracias a la automatización en los procesos de producción de bienes y servicios, fueron desplazando trabajadores por máquinas. Como consecuencia de esta nueva relación de fuerzas, las corporaciones avanzaron sobre derechos sociales conquistados en los últimos 100 años.

Esta fase del capitalismo, comúnmente conocida como la “globalización”, generó una importante expansión económica, caracterizada por una creciente transnacionalización y desterritorialización del capital, el predominio de las finanzas especulativas y una inédita concentración económica que amplió la brecha entre pobres y ricos aún en las economías más poderosas.

La ideología dominante de este modelo es el Neoliberalismo que aboga por la mayor desregulación de los mercados, la preeminencia de lo individual sobre lo social, de lo privado sobre lo público y de lo anónimo sobre lo solidario. A su vez, la tradicional alternativa ideológica que representaban las izquierdas mutó su discusión sobre la defensa del trabajador en los procesos de producción y distribución hacia la defensa de derechos individuales y de minorías, de innegable legitimidad pero que no confrontan con los intereses económicos sino con el Estado.

En este contexto, los Estados Unidos se erigieron como la superpotencia militar que impuso una política de injerencia global, pocas veces respaldada por Naciones Unidas, mediante acciones punitivas en Europa Oriental, Irak, Afganistán, África y, otras de menor tenor, en América Latina como el Plan Colombia.

Desde la crisis financiera del año 2008, que sacudió a Wall Street y, paulatinamente, se fue transfiriendo a todo el mundo, la economía mundial se encuentra en un virtual estancamiento que perdura hasta nuestros días, siendo esta la causa de la creciente insatisfacción, que dio origen a estallidos sociales, aún en los países centrales, acrecentado los flujos migratorios, particularmente, sobre Europa y los Estados Unidos.

Los costos sociales del modelo comenzaron a agrietar el optimismo en la “globalización” y a cuestionar las estructuras políticas que lo reproducían. También fueron la causa de los cambios en el escenario internacional. Las dificultades de la Comunidad Económica Europea para sostener su política de bienestar dieron origen al desarrollo de derechas xenófobas y anti comunitarias como el Brexit inglés, mientras que, en los Estados Unidos,  el triunfo de Donald Trump con un discurso antiglobalización, representa otra voz disonante de un modelo financiero que, para muchos intelectuales, constituye un fenómeno terminal cuyas consecuencias en las relaciones internacionales será la reconfiguración del orden establecido tras la el fin de la Segunda Guerra Mundial.

En efecto, Trump ha instrumentado un giro en la política exterior, cambiando los términos de su relación comercial con la República Popular China y Europa, como también cuestiona el multilateralismo, la OTAN, las ONG, las restricciones en armamento nuclear firmadas hace décadas y las acciones vinculadas al cambio climático. En sentido estricto, Estados Unidos ha realizado un relativo repliegue de conflictos regionales, cambiando una estrategia de participación por otra indirecta, más difusa y menos onerosa.

La reaparición de la Federación Rusa, con un renovado liderazgo, en la figura de Vladimir Putin, detuvo su retracción para restablecer posiciones en la cuestión ucraniana, recuperar Crimea y su salida al Mar Negro, para luego sostener a Siria en Medio Oriente, aliado con la República Islámica de Irán, estableciendo nuevos lazos con estados tradicionalmente enemigos como Turquía.

El escenario estratégico se completa con el ininterrumpido ascenso de la República Popular China, el mayor PBI del planeta y la fuerza impulsora que traccionó la economía mundial en las últimas décadas. Este país comenzó a articular un sistema de mundial alternativo al orden establecido por los Acuerdos de Bretton Woods. De tal manera, el Yuan compite con el dólar en importantes regiones del planeta y el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura con el FMI, contando ya con más de 40 miembros, entre ellos Gran Bretaña y Alemania. La iniciativa denominada la “Nueva Ruta de la Seda” representa un proyecto alternativo a Occidente de relaciones comerciales que pretende conectar a toda Asia con Europa y África, mediante mega obras de infraestructura e innovaciones tecnológicas que articulen flujos económicos.

La Unión Europea continuó perdiendo la centralidad que conoció hasta las guerras mundiales del siglo XX. Su seguridad ha dependido de la OTAN en los últimos 70 años y debe asumir cuestiones demográficas vinculadas al envejecimiento y flujos migratorios que implican cambios de paradigmas culturales lentos de asimilar. A su vez, su dependencia energética de la Federación Rusa conlleva una relación compleja que afecta a sus miembros de manera desigual.

En este tablero estratégico, los principales espacios en conflicto, como siempre han sido a lo largo de la historia, se encuentran en la disputa por el control de las principales vías de comunicación, en particular las marítimas, por el acceso a recursos naturales estratégicos y el desarrollo científico tecnológico.

De tal modo, los principales escenarios de conflicto global son:

El Mar de la China: presenta dos situaciones de conflictos importantes. La primera está dada por el desarrollo del plan nuclear de Corea del Norte que lo enfrenta, principalmente, a Estados Unidos con una tensión pendular de acuerdo a la importancia que le asigne la administración norteamericana de turno. La segunda, está dada por la iniciativa China de recuperar el control sobre el Mar de la China meridional, donde los Estados Unidos mantienen bases militares desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

El Mar Caribe: Los Estados Unidos desde fines del siglo XIX han ejercido un control militar sobre un espacio que consideran afecta a su seguridad interna y el control estratégica del comercio con el Pacífico. De este modo, las perturbaciones que afectan a México, Cuba, Nicaragua y Venezuela se encuentran relacionadas por un tablero internacional dónde también juegan interese chinos y rusos.

Medio Oriente: La derrota del Estado Islámico en el 2018, por parte de coaliciones militares, una compuesta por Estados Unidos, Irak y los Kurdos y, otra por la Federación Rusa, Siria e Irán establece un frágil equilibrio de poder. El escenario comenzó a girar hacia el control del Estrecho de Ormuz que enfrenta a Irán con Arabia Saudita y mantiene en alerta al resto de los países de la región, particularmente, al Estado de Israel.

América del Sur

La región no se encuentra dentro de los grandes focos de conflictos internacionales prioritarios para los países centrales, lo cual no significa que su dependencia secular de los espacios centrales se haya modificado, ni que existan espacios estratégicos comprometidos que exigen de una política de cooperación regional para su preservación y defensa.

Ya hemos mencionado al Caribe y la injerencia directa de Estados Unidos que lo considera como un Mare Nostrum en la región, lo cual exige la internalización por parte de los países del Sur de esta problemática que no es diferente a las amenazas que pesan sobre otros espacios. La presencia China en Nicaragua y la de este país y Rusia.

La Amazonía es un espacio central de América del Sur que compromete a la masa de los países de la región en particular al Brasil. Contiene la mayor biodiversidad del planeta y es una de reservas de agua dulce más importante. Desde los países centrales y organismos internacionales reclaman una internacionalización para su preservación eludiendo que la pertenencia y responsabilidad soberana de los países amazónicos.

El Atlántico Sur y la Antártida es un espacio ocupado militarmente por Gran Bretaña que explota recursos pesqueros e hidrocarburos en espacios en litigio, generando las condiciones para una ocupación y explotación de los recursos antárticos por parte de Europa. De la misma manera que los suramericanos debemos internalizar los problemas de nuestros hermanos del Caribe y de la Amazonía, éstos deben comprender la problemática del Atlántico Sur y la Antártida como propia.

En este escenario, la apropiación de recursos energéticos, alimentarios y minerales por parte de potencias extra regionales continúa profundizándose, al tiempo que las asimetrías sociales descartan a amplios sectores de la población. Los principales partidos que tradicionalmente defendieron los intereses populares se encuentran en crisis y perseguidos por una justicia al servicio de los grupos económicos.

Fuente: http://www.agenciapacourondo.com.ar/dossier/apuntes-hoy-geopolitica-para-america-del-sur

1 Comentario en Apuntes hoy: geopolítica para América del sur

  1. Cortito y al pie, pero con los puntos principales de varios temas de nuestro interés.

    Recomiendo también la lectura del dossier en el cual se enmarca este capítulo (ver http://www.agenciapacourondo.com.ar/dossier/dossier-vigencia-del-libro-de-peron-apuntes-de-historia-militar), que tiene que ver con la vigencia actual del libro de Juan Domingo Perón “Apuntes de Historia Militar” editado por el Círculo Militar en los años en los cuales Perón era profesor de esa materia en la Escuela Superior de Guerra. Varios autores consideran a ese libro como el antecedente relevante del pensamiento del joven Perón para delinear lo que posteriormente se conociera como la doctrina del Justicialismo, en realidad el pensamiento de una buena parte de los militares nacionalistas de por entonces, ideario que -entre otros- es inspirado a su vez en la obra del germano Colmar von der Goltz “La Nación en Armas” (editada también por el Círculo Militar en esa época por el hijo de von der Goltz, también profesor en la ESG, quien optó cambiar la traducción literal del título de la obra de su padre “El Pueblo en Armas” por el de “Nación” para permitir su publicación en nuestro medio).

    Saludos. Ernesto

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