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Malvinas: una nueva estrategia

por Facundo Rodriguez

El 13 de septiembre se cumplieron tres años de la firma del denominado “Acuerdo Foradori-Duncan” por el cual, entre otras cuestiones, se acordó adoptar “las medidas apropiadas para remover todos los obstáculos” que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas.

Es llamativo el hecho de que dicho acuerdo no se refirió de manera expresa a la disputa de soberanía sobre las islas, haciéndose, únicamente, una mención al denominado “paraguas” de 1989.

La Argentina, en estos tres años, ha sido en extremo generosa con el Reino Unido en cuestiones de interés exclusivamente británico sin que esto haya representado algún beneficio para nuestro país. Veamos algunos ejemplos, entre otros: la reanudación de mecanismos de cooperación en materia de recursos pesqueros, la negociación -y el otorgamiento- de una nueva escala en territorio continental excluyendo la participación de cualquier aerolínea argentina, la disminución de la intensidad del reclamo argentino en foros internacionales respecto a la disputa de soberanía y el análisis de la posibilidad del levantamiento de las medidas que el ordenamiento jurídico nos ofrece a efectos de proteger nuestros recursos naturales. Son concesiones argentinas a pedidos británicos (y en muchos casos respondiendo a antiguos anhelos de la población de las islas).

El único resultado hasta ahora alcanzado por el Acuerdo de 2016 ha sido el de atender las pretensiones y necesidades británicas eludiéndose la participación del Congreso. Si realmente se entiende a Malvinas como política de Estado su implementación exige un debate robusto y consensos sobre estrategias y objetivos a corto y mediano plazo entre todas las fuerzas políticas. Es el Congreso de la Nación el lugar por excelencia para hacerlo.

Algún lector podría señalar el reconocimiento de los soldados argentinos enterrados en el cementerio de Darwin como una concesión británica. Lejos está de serlo. Se trata de una cuestión humanitaria que nunca debió haberse demorado tanto tiempo en concretarse. Esto no implica desconocer los esfuerzos realizados por los gobiernos argentino y británico, como tampoco el accionar del Comité Internacional de la Cruz Roja.

En estos últimos años la estrategia seguida por el actual gobierno solo ha significado satisfacer las pretensiones de la contraparte británica, sin ningún beneficio sustancial para nuestro país. No ha habido una modificación en la negativa del Reino Unido a cumplir con sus obligaciones internacionales y negociar la solución de la disputa de soberanía.

El inmovilismo y la ingenuidad de agradar a los británicos con la fantasía de que en algún momento decidan sentarse a negociar la solución de fondo de la disputa no tienen fundamentos lógicos ni históricos. No lo hicieron a fines del siglo XIX, cuando la Argentina era una de las primeras economías del mundo y una actora de peso mundial. Y en tiempos en que los lazos de cercanía con el Reino Unido eran intensos.

El principal obstáculo para el desarrollo natural y sustentable de las Islas Malvinas es la persistencia de la controversia de soberanía. Esto debe quedar en claro. Solucionándola habría mayor conectividad entre las islas y el resto del mundo, los servicios serían de mejor calidad y los recursos naturales, renovables y no renovables, podrían explotarse sin mayores complicaciones.

Imaginar que la contraparte modifique su intransigencia cuando al mismo tiempo se les resuelven sus problemas constituye un sinsentido.

Mejorar las relaciones comerciales, culturales y de cualquier otra índole con el Reino Unido y los habitantes de las islas es un punto importante. No obstante, debe ser confrontado con el objetivo central e irrenunciable de recuperar el ejercicio de la soberanía de las islas Malvinas.

Existen antecedentes de Estados que enfrentan situaciones similares a las de la Argentina. Actúan de manera coherente y firme, apelando a la justeza de su posición jurídica y explorando y utilizando herramientas creativas para defender sus intereses. Deben ser un espejo para la Argentina.

Se debe retomar la capacidad de iniciativa, romper el estancamiento y el statu quo actual, dejar de fluctuar de un extremo al otro en la forma de encarar la disputa de soberanía -lo cual resulta funcional a quienes militan por el mantenimiento de la controversia- y ser responsable para con las generaciones futuras, evitando dejarles un futuro incierto.

Nuestro país tiene sólidos argumentos históricos y jurídicos. Esa es nuestra principal fortaleza. Debemos analizar todos los medios que el derecho internacional ofrece, sin pasión ni prejuicios, y apelar a aquellos que nos permitan cumplir con el objetivo central e irrenunciable de recuperar el ejercicio efectivo de la soberanía de las islas Malvinas.

Facundo Rodríguez es abogado en Derecho Internacional (UBA). Docente (UBA) (UP)

Fuente: https://www.clarin.com/opinion/malvinas-nueva-estrategia_0__FCI_W57.html

6 Comentarios en Malvinas: una nueva estrategia

  1. No es ni inmovilismo ni ingenuidad, es cipayismo explícito

  2. Imagino que algún fiscal, se acordará uno de estos días, del paso de “Malchorra” por la cancillería argentina.

    Saludos

  3. hay que investigar muy seriamente quienes ( con nombre y apellido y puesto que ostenta en el gobierno actual u otro) han permitido que el ” tratado de Madrid” se haya extendido a nuestro territorio Nacional referente a nuestro reclamo por nuestras islas Malvinas usurpadas por los Ingleses.

    • Estimado Santiago, los llamados Acuerdos de Madrid fueron 2 y no son Tratados porque jamás han sido ratificados por el Congreso Nacional, por lo cual podrían ser denunciados por nuestra Cancillería en cualquier momento, pero teniendo presente que eso supone retrotraer la situación al estado de cosas previo a su firma, lo que pocos gobiernos se animarían a hacer, y de hecho, ninguno desde esa fecha a hoy se ha animado a semejante cosa pues hacerlo implica reforzar nuestro sistema de defensa nacional así como tener un rol mucho más proactivo en el reclamo soberano, cuestiones que en el periodo de Pax Americana que ha autoimpuesto a los EEUU como gendarme global desde la caída del Muro de Berlín a la fecha, pueden derivar en un empeoramiento de nuestra postura porque no estaríamos en posición de realizar ninguna de ambas cosas en la medida de lo necesario en el corto plazo.

      En lo referente a las limitaciones territoriales y de libre movimiento de tropas y medios militares por el mismo, lo cual implica aceptar la limitación de nuestra soberanía aún en el suelo patrio, surge del Sistema Transitorio de Información y Consulta Recíprocas aprobado por el llamado Acuerdo de Madrid II del 15 de febrero de 1990 (texto completo en http://www.iri.edu.ar/publicaciones_iri/manual/Malvinas/Madrid%20II.pdf), el cual recomiendo leer -en especial sus Anexos- a quien tenga ganas de indignarse un poco.

      Pero aún lo anterior, entiendo y comparto su opinión en cuanto a que esta condición no impide que no seamos tan celosos en el cumplimiento de lo acordado hasta mucho más allá de la letra del acuerdo, y que a las limitaciones ya mencionadas, además le sumemos la destrucción de lo poco que resta de nuestro sistema de defensa nacional, o el acceder a pedidos de los kelpers que sí pueden ser interpretados en nuestra contra en futuras reclamaciones. Fíjese que el tema de defensa está fuera -una vez más- del debate de los candidatos presidenciales, y ello no hace más que augurar un triste destino a nuestra Nación.

      Si lo que busca son los nombres de los coterraneos -compatriotas en este caso es un término incorrecto- responsables de haber firmado tales desgraciados acuerdos, se los digo ahora: Carlos Saúl Menem, Presidente de la República Argentina de entonces; Guido de Tella, Canciller de nuestra Nación, Lucio García del Solar, Representante Especial del gobierno argentino. El acuerdo se realizó bajo el auspicio del presidente estadounidense George H. W. Bush como una de las primeras iniciativas de este país para detentar su pretensión de imponer la Pax Americana apenas derrumbado el campo socialista, como he señalado arriba, lo cual asimismo señala la importancia que Malvinas tiene no solo para nuestro país e Inglaterra, sino también para la doctrina estratégica global de los EEUU. Como he señalado, los que vinieron después tuvieron que acomodarse a este hecho consumado, aún hayan realizado poco y nada para revertirlo.

      Saludos. Ernesto

    • Santiago AF los va a derogar http://agendamalvinas.com.ar/2019/10/16/aunque-se-comprometio-a-derogarlos-los-colaboradores-de-alberto-fernandez-solo-hablan-de-revisar-los-acuerdos-con-gran-bretana-con-relacion-a-malvinas/ …salvo que nos haga un verso, como el aumento del 20% de las jubilaciones para el 11/12/19 ….que termino derogando la ley de movilidad como ya pudo Ud. apreciar. Saludos

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