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Peligro subterráneo

Los primeros trabajadores analizados son los que cumplían tareas en el taller Rancagua y las piezas contaminadas estaban en la parte inferior de los coches.

Al menos cinco trabajadores del Subte tienen un engrosamiento de la pleura que podría estar vinculado con la inhalación de asbesto. Este mineral, también conocido como amianto, está presente en coches del subterráneo de origen español y japonés. Representantes sindicales exigen que se avance con los estudios, que se proteja a los empleados y se reemplacen las unidades.

Por Matías Alonso
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Agencia TSS — Al desprenderse, el asbesto puede ser muy peligroso para la salud, ya que libera partículas muy pequeñas que pueden ser aspiradas y quedar alojadas en el pulmón, lo que puede causar enfermedades pulmonares. La asbestosis puede causar cáncer, pero también un engrosamiento de la pleura –la membrana que recubre el exterior de los pulmones–, lo que puede derivar en la pérdida de su función, la discapacidad y la muerte. La probabilidad de contraer enfermedades pulmonares por la exposición al asbesto –también conocido como amianto y que comprende diversas variedades de minerales fibrosos– depende mucho de la genética de la persona y puede tardar muchos años en activarse la enfermedad, aunque la exposición a este mineral sea muy baja.

En concordancia con las regulaciones a nivel internacional, una resolución del Ministerio de Salud, de julio de 2001, prohibió su fabricación y comercialización en la Argentina por considerarlo “comprobadamente cancerígeno”. En los últimos años, hubo dos casos de trabajadores del Metro de Madrid que murieron por cáncer de pulmón debido a asbestosis y son cuatro los trabajadores de esa empresa con esa enfermedad reconocida. Esto alertó a los trabajadores del Subte porteño, ya que también trabajaron en los coches CAF 5000 comprados al subterráneo madrileño en el año 2011.

A partir de esta preocupación, representantes de la Asociación Gremial de trabajadores del Subterráneo y Premetro (AGTSyP) pidieron a investigadores de la Universidad Nacional del Sur, en Bahía Blanca, que los ayudaran a analizar los componentes de los coches para determinar la presencia o no de asbesto. Los estudios obtuvieron resultados positivos y a partir de entonces exigieron que la ART hiciera estudios en los trabajadores para buscar patologías relacionadas con la exposición al asbesto. Hasta el momento son cinco los trabajadores diagnosticados con engrosamiento de pleura. Los primeros analizados son los que cumplían tareas en el taller Rancagua y las piezas contaminadas estaban en la parte inferior de los coches.

El secretario de salud de la AGTSyP, Francisco Ledesma, le dijo a TSS que el peligro va más allá de los trenes adquiridos en España: “También tenemos la confirmación de que en el techo de los coches japoneses Mitsubishi hay amianto azul (crocidolita), que es el más peligroso y además está en descomposición, en forma de polvo. Esto ha sido confirmado por las autoridades de Metrovías y SBASE (Subterráneos de Buenos Aires, la empresa estatal porteña que administra el Subte). Creemos que estas empresas hace muchos años que saben que hay asbesto en esas formaciones. En el año 2004, cuando estábamos en negociación para pasar de ocho a seis horas de trabajo por día, Metrovías mandó a hacer un estudio privado en el INTI sobre las zapatas (pastillas) de freno y ahí se determinó que tenían asbesto y en 20 días se cambiaron todas. Era algo que también estaba especificado en los planos de fabricación de los trenes. La empresa, que tenía toda esa información, tendría que habernos advertido a los trabajadores y contemplado un plan de contención técnico y médico, pero no hizo nada de esto. Nosotros nos enteramos en febrero de 2018 porque en España había trabajadores enfermos y fallecidos por la exposición al asbesto en los trenes”.

En distintos países del mundo, como Estados Unidos, Inglaterra, México y Chile, se están llevando a cabo tareas para sacar estos materiales peligrosos de los coches. El proceso es muy costoso, por lo que se realiza hasta que se pueda recambiar toda la flota. Consiste en cambiar y hacer a medida piezas que tengan este material y, en los lugares que no se pueda cambiar, como los techos de los Mitsubishi, se desarma el coche y se cubre con una pintura que hace que el asbesto no pueda desprender partículas. “Eso sirve mientras se hace la licitación internacional para comprar la nueva flota”, dijo Ledesma.

Otra exigencia de los trabajadores es que el lavado de la ropa de trabajo se haga en los talleres, para así evitar llevar ropa contaminada a los hogares. “Nosotros estamos exigiendo que Metrovías y SBASE se encarguen del lavado de la ropa del personal para evitar la exposición a partículas peligrosas en las casas. Se comprometieron a hacer esto hace 45 días pero todavía no hay novedades”, dijo Ledesma, quien agregó que ese mismo tiempo pasó sin que se les devolvieran los resultados de los estudios realizados a solo 70 trabajadores de los alrededor de 5000 que tiene el Subte.

Ante la consulta de TSS, Nicolás Castaño, vocero de Metrovías, explicó: “Conocida la noticia sobre la presencia de asbesto en las formaciones CAF-5000 de la Línea B, que comenzó en España, desde el 20 de febrero se retiraron preventivamente de circulación y los Talleres Rancagua y Villa Urquiza de la línea B fueron inscriptos en un registro específico de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo. Se declaró a su personal como expuesto a asbesto en el marco del relevamiento de agentes de riesgo de la ART y se dispuso la realización de exámenes médicos a los trabajadores en el Departamento de Neumonología del Hospital Británico de Buenos Aires”.

Además, agregó Castaño, “se realizaron tomas de muestra y análisis de calidad del aire en los talleres Rancagua y Villa Urquiza, y dosimetrías al personal para medir la presencia de asbesto. En todos los casos los valores obtenidos fueron muy inferiores a los admitidos por la normativa y resultaron similares a los que se obtienen en la vía pública”.

Con respecto a los trenes Mitsubishi, según el vocero, la empresa hizo un relevamiento de todos los componentes sospechosos de contener asbesto. “La detección resultó positiva en un 50% de los elementos analizados y se comenzó la identificación de los elementos y su posterior reemplazo por otros libres de amianto, proceso que está en curso. En la transición, el mantenimiento se realiza cumpliendo los protocolos de trabajo seguro”.

La solución definitiva a este problema estaría en el reemplazo de todos los coches con presencia de asbesto en el Subte porteño. La empresa SBASE, a cargo de la licitación, aún no ha informado sobre su plan para llevarla a cabo.

El lunes pasado, trabajadores del Subte se hicieron presentes en el Edificio Anexo del Congreso de la Nación durante la jornada “El Futuro de la Salud”, organizada por la Red Argentina de Periodismo Científico (RADPC). Allí, Ledesma le pidió al Secretario de Salud de la Nación, Adolfo Rubinstein, que intercediera para acelerar el lento ritmo con el que se realizan los análisis a los trabajadores de la empresa. Rubisntein respondió que no estaba al tanto de la problemática y le pidió a Ledesma que le hiciera llegar un informe sobre el tema. Por el contrario, el ex ministro de Salud, Daniel Gollan, también presente en la jornada, dijo estar al tanto de la situación de los trabajadores y remarcó que “la compra de coches españoles hecha por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires –por entonces a cargo del presidente Mauricio Macri– se hizo sabiendo la presencia de asbesto prohibido”.

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